Antiquum ministerium

Antiquum ministerium (“antiguo ministerio”) es una carta apostólica del papa Francisco en forma motu proprio por la que se instituye universalmente, para toda la Iglesia, el ministerio laical de catequista. Publicada el 10 de mayo de 2021, el documento consta de dos partes: la primera de fundamentación histórico-teológica de la institución (1-8); y la segunda de institución formal con las disposiciones para su implementación (9-11).

Los cinco primeros números presentan la eficaz e importante aportación de los catequistas a la evangelización para la transmisión de la fe, y realizada bajo diferentes formas desde los orígenes del cristianismo hasta la actualidad. Se enmarca este ministerio dentro de “una amplia forma de ministerialidad” eclesial, la cual se concreta “en múltiples expresiones” de servicios que contribuyen a “la edificación de la Iglesia” y a la evangelización. En esta “diaconía indispensable para la comunidad”, se afirma que “el ministerio de catequista en la Iglesia es muy antiguo”, tal como muestran algunos testimonios neotestamentarios (Gal 6,6). En ellos “es posible reconocer la presencia activa de bautizados que ejercieron el ministerio de transmitir de forma más orgánica, permanente y vinculada a las diferentes circunstancias de la vida, la enseñanza de los apóstoles y los evangelistas” (2).

Los números 4 y 5 subrayan la creciente importancia que, a partir del Concilio Vaticano II, tienen los laicos en la transmisión de la fe y en “la transformación de la sociedad mediante la penetración de los valores cristianos en el mundo social, político y económico”.

En los número 6 y 7 se trata sobre la “particular función desempeñada por el catequista”, poniéndola en relación con la progresiva “conciencia de la identidad y la misión del laico en la Iglesia”. Se indica que la “particular función” del catequista consiste en “el servicio pastoral de la transmisión de la fe, que se desarrolla en sus diversas etapas”: primer anuncio, enseñanza y preparación a los sacramentos de la iniciación cristiana y la formación permanente. Pero también en una “colaboración más inmediata con el apostolado de la jerarquía”.

En el número 8, se ofrecen algunos rasgos característicos del catequista: hombres y mujeres laicos con la vocación y el carisma propios de la catequesis; de profunda fe y madurez humana; que participen activamente en la vida de la comunidad cristiana; acogedores, generosos y que vivan en comunión fraterna; con la debida formación bíblica, teológica, pastoral y pedagógica; y con una experiencia previa de catequesis. Además, “que sean fieles colaboradores de los sacerdotes y los diáconos, dispuestos a ejercer el ministerio donde sea necesario, y animados por un verdadero entusiasmo apostólico”.

La carta del prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, remitida a las conferencias episcopales, la cual acompañaba el rito de institución de catequistas (3 de diciembre de 2021), concreta la “amplitud y variedad de funciones” de los catequistas instituidos “llamados a colaborar con los ministros ordenados en las diversas formas de apostolado” (11).

En el año 2023, la Conferencia Episcopal Española publicaba las Orientaciones sobre la institución de los ministerios de lector, acólito y catequista.

Bibliografía

Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Carta a los presidentes de las conferencias de obispos sobre el rito de institución de los catequistas (3 de diciembre de 2021); Francisco, carta apostólica en forma motu proprio Antiquum ministerium (10 de mayo de 2021).

Miguel López Varela