“«Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?». Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino solo Dios»” (Lc 18,18-19). La bondad“«Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?». Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nad... Más es una propiedad que se identifica con Dios mismo. De su caridad y bondad“«Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?». Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Nad... Más emana el primer movimiento divino de la creación: “Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno” (Gn 1,31).
La revelación muestra a Dios como pura bondad, y de cómo dota al ser humano de la libertad para que pueda descubrir su voluntad por medio de su concienciaLa conciencia es ese lugar que hay en lo más íntimo de una persona (GS 16), por lo que puede conocer lo que está bie... Más (CIC 294-295); mostrando a su vez el vínculo entre libertad y bondad, y la repercusión en la vida cristiana. A lo largo del proceso catequético, se introduce y anima al creyente a participar en las realidades del mundo que participan de ese fin bueno.
Ambas dimensiones, tanto la bondad conferida por naturaleza al participar de la creación como el reconocimiento por medio de la fe de la bondad de Dios, se hallan vinculadas y no se excluyen.
Por un lado, se debe mostrar y educar en el ejercicio de las virtudes o la práctica de los valores como medios para crecer en bondad, y a la vez introducir al catecúmenoEl término “catecúmeno” es usado hoy con diferentes significados. Originaria y principalmente “catecúmeno” de... Más en la participación de la vida espiritual, reconociendo que es la manera en la que Dios, por medio de la gracia, nos la conceda como don (Gal 5,22-23), puesto que las propias fuerzas humanas a veces son insuficientes.
Es fundamental educar en el discernimiento para reconocer la bondad divina en los acontecimientos del mundo, así como los actos que van contra esta, y animar a los catecúmenosEl término “catecúmeno” es usado hoy con diferentes significados. Originaria y principalmente “catecúmeno” de... Más a participar juntamente con sus contemporáneos por la justicia y el bien (GS 11). El Concilio Vaticano II señala que las realidades del mundo gozan de una autonomía propia, y participan por su propia naturaleza de la bondad de Dios, por el simple hecho de ser creadas (GS 36). Por tanto, la fe no solo no limita la actividad humana, sino que ambas se enriquecen mutuamente. Lo opuesto a la bondad es la desesperanza: no confiar en la bondad de Dios.
Bibliografía
A. McIntire, Historia de la ética. Una perspectiva esencial para la lectura de los textos fundamentales de la ética, Paidós, Barcelona 2019.
Manel Trani Guerrero