Carisma

En el Nuevo Testamento la palabra “carisma” (charis, ‘gracia’) indica un don gratuito de Dios otorgado por el Espíritu Santo a los creyentes en orden a la edificación de la Iglesia, cuerpo de Cristo. Para Pablo, “hay diversidad de carismas, pero el Espíritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra todo en todos” (1 Cor 12,4-6).

En la eclesiología del Concilio Vaticano II, la Iglesia es comunión, pueblo de Dios en el que ministerios y carismas son dones del Espíritu Santo al servicio de la comunidad, para la edificación del cuerpo de Cristo (LG 7).

En su relación con la catequesis, hablamos de carisma en un doble sentido. En primer lugar, referido al munus del catequista, un bautizado llamado a ejercer un servicio en la misión evangelizadora de la Iglesia que a través de su ministerio “introduce en la fe y, junto con el ministerio litúrgico, engendra a los hijos de Dios en el seno de la Iglesia” (DC 110).

Hablamos también de carisma como don que la catequesis produce, puesto que esta “está orientada a formar personas que vivan un encuentro profundo con Jesucristo y que elijan su modo de vida y sus mismos sentimientos (Flp 2,5)” (DC 75). La catequesis favorece esta finalidad junto con los demás dinamismos de la vida de fe: “En efecto, en la experiencia litúrgico-sacramental, en las relaciones afectivas, en la vida comunitaria y en el servicio a los hermanos, tiene lugar algo esencial para el nacimiento del hombre nuevo (Ef 4,24) y para la transformación espiritual personal (Rom 12,2)” (DC 76).

Bibliografía

M. Núñez, “Evangelizadores con Espíritu. Identidad y misión del agente de pastoral en un mundo en crisis”, en Sal Terrae 111 (2023) 323-336; S. Currò, “La identidad de la catequesis a partir del nuevo Directorio. ¿Acto de evangelización o mediación de la Palabra?”, en Misión joven 537 (2021) 5-20; S. García Mourelo, Sueños y travesías. Claves e itinerarios para una mistagogía con jóvenes, Desclée De Brouwer, Bilbao 2023, 155-249.

José Miguel Núñez