Christus vivit

Christus vivit es la exhortación apostólica que el papa Francisco publicó tras el Sínodo de 2018 dedicado a los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Está dirigida a los “jóvenes” y a “todo el pueblo de Dios”. El texto se dirige directamente a los jóvenes en unos momentos y a todo el pueblo de Dios, en otros.

El documento comienza con una valoración teológica de la juventud (capítulos primero y segundo). Considera que, a pesar de las “fragilidades” propias de la juventud, en la historia de la salvación, los jóvenes han estado a la altura de la llamada de Dios. Aquí, lo descriptivo y orientativo, a menudo, se solapan.

El capítulo tercero toma nota de la pluralidad de procesos que configuran la juventud y subraya que algunos retos son comunes a todos: vivimos en un mundo en crisis, marcado por el impacto de las herramientas digitales, los procesos migratorios y las situaciones de abuso. El documento hace más hincapié en las dimensiones social, política y cultural que en la psicológica.

El capítulo cuarto hace una propuesta de primer anuncio a los jóvenes de hoy, estructurada de manera trinitaria.

El capítulo quinto describe una existencia cristiana juvenil con calidad evangélica. El capítulo sexto continúa en la misma línea, identificando algunas actitudes culturales relevantes para una vida de calidad: la importancia de las raíces y el diálogo intergeneracional.

El capítulo séptimo ofrece orientaciones para el camino de la pastoral juvenil (que nunca se define ni se describe sistemáticamente). En esta misma línea de orientaciones prácticas para la acción eclesial con los jóvenes están tanto el capítulo octavo, sobre la vocación, como el capítulo noveno, sobre el discernimiento.

Si hubiera que resumir en una frase la propuesta del Sínodo y de Christus vivit, habría que decir que estos eventos promueven una pastoral juvenil sinodal, misionera, popular y vocacional.

  • “Sinodal” expresa un modo más rico de ser Iglesia y responde a la sensibilidad de los jóvenes que valoran una Iglesia con un estilo más fraterno y participativo, más dialogante, empático y acogedor.
  • La dimensión “misionera” subraya la urgencia de llevar el Evangelio a todos los jóvenes, superando miedos y exclusiones. Se subraya el protagonismo juvenil; los jóvenes son reconocidos como interlocutores, sujetos de acción y no meros receptores.
  • “Popular” es un término ambiguo. Más que una teología basada en la tensión élite-pueblo, expresa una pastoral juvenil que llega a todos los jóvenes, que detecta procesos de exclusión en las rutinas eclesiales, que entra en diálogo con la fe vivida por quienes se sienten más fuera de la Iglesia, que acoge expresiones de piedad popular entre los jóvenes.
  • La pastoral juvenil es “vocacional” porque está abierta al discernimiento vocacional. En Christus vivit, la vocación se convierte en la categoría central para pensar la vida humana, la relación de fe y la santidad.

Pensando la perspectiva catequética, Christus vivit se sitúa en la perspectiva de un primer anuncio. Como desencadenante de la fe para los que aún no se han encontrado con Jesucristo y como criterio hermenéutico para los creyentes. No se presta suficiente atención al tiempo de la catequesis como itinerario entre la fe inicial y la fe adulta.

Bibliografía

G. Costa y Sala, Guía de lectura de la exhortación apostólica postsinodal “Christus vivit”, CCS, Madrid 2019; Teología y Catequesis, “Christus vivit, un impulso en la pastoral de los jóvenes”, 147 (2020).

Rui Alberto