Opción por los pobres

“¿Y quién es mi prójimo?” (Lc 10,29). “La opción o amor preferencial por los pobres es una forma especial de primado en el ejercicio de la caridad que afecta la vida de cada cristiano como imitador de Cristo” (SRS 42). En el mismo Evangelio encontramos la centralidad de los pobres en el mensaje del reino y en la vida de Jesús, formando parte fundamental en la vida cristiana. “Las pobres son los que viven privados de los bienes necesarios de una existencia digna, bien por estar excluidos del sistema socioeconómico, bien por encontrarse situados al margen de ese sistema a título de explotados” (Nuevo diccionario de moral). No surgen como realidades individuales, sino involucrados “en condiciones sociales y en estructuras sociales que deben pasar por su transformación” (conferencias de Medellín de 1968 y Puebla de 1979).

Francisco usa el término “descartados”, fruto de la cultura del descarte: consiste en la práctica de la exclusión, situándoles en el ámbito de la marginalidad (LS 43). Esta cultura se ha convertido en algo endémico y hegemónico, sumando a ellos otras pobrezas provocadas por origen, ancianidad, enfermedad, discapacidad, desempleo, discriminación sexual, etc.; todo ellos son condiciones para el descarte.

En el libro del Éxodo, Dios se muestra como el liberador: busca y compromete a su pueblo (Ex 20,2-3; 3,14-15). Liberación que se sigue mostrando en los profetas. En el Nuevo Testamento, la centralidad del pobre se identifica en la persona de Jesús por medio de la encarnación, pasión, muerte y resurrección, y en el anuncio del reino. Este aparece como sacramento de Dios y, por ello, un imperativo evangélico. La fe en Jesús remite inexorablemente en el compromiso por los pobres y por el reino.

La acción catequética presenta una dimensión social intrínseca (DGC 319; GS 1), participando en la lucha contra la injusticia y la exclusión (319), haciendo eco en este mundo de su vocación profética, en cada contexto concreto (326). Reconociendo su importancia en la formación integral de los cristianos, educándolos en la pobreza evangélica, haciendo un uso correcto de los bienes materiales y fomentando actitudes en la línea ética del Evangelio, como la promoción de la cultura de la fraternidad, indignación ante situaciones de miseria e injusticia.

El proceso catequético abre perspectivas creativas desde la fe: reconociendo estas realidades, discerniendo y comprometiéndose. La catequesis puede erigirse en un lugar de discernimiento y de participación en la sociedad para la rehabilitación de los descartados y la lucha contra la cultura de la indiferencia.

Bibliografía

Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño, Hacia una catequesis inculturada. Segunda semana latinoamericana de catequesis (Caracas 1992). Conclusiones, Bogotá 1995; J. M. Vigil, La opción por los pobres, Sal Terrae, Santander 1991; J. Sobrino, “Opción por los pobres”, en C. Floristán y J. J. Tamayo (eds.), Conceptos fundamentales del cristianismo, Trotta, Madrid 1993; R. Luciani, El papa Francisco y la teología del pueblo, PPC, Madrid 2016.

Manel Trani Guerrero