Piedad popular

La piedad popular es el conjunto de prácticas de piedad cristiana que, aunque no forman parte de la liturgia, están en armonía con ella, tal como señala en su número 7 el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. En las últimas décadas, la piedad popular se ha visto de formas diferentes y contradictorias. Para algunos, dentro y fuera de la Iglesia, era solo superstición, una etapa religiosa inferior, una fuente de descrédito para la Iglesia. Otros la valoraron positivamente, como una afirmación del poder del pueblo de Dios, en oposición a la jerarquía y la liturgia. Desde el Vaticano II, el magisterio ha adoptado una postura benévola. Si por un lado valora la creatividad de los cristianos, la cual busca expresiones simbólicas y ritualidades que hagan más auténtica su fe vivida, por otro los reta a una confrontación constante con los documentos normativos de la Iglesia para no caer en unos gestos vacíos.

Un momento importante fue la publicación en 2001 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. La primera parte del documento ofrece el marco de comprensión de la piedad popular: su historia, la lectura y orientaciones que el magisterio ha hecho de ella y una valoración teológica del fenómeno. La segunda parte presenta, valora y sugiere algunas orientaciones que ayuden a armonizar diversas prácticas de la piedad popular con la vida litúrgica de la Iglesia. El documento los cataloga en función del tiempo y de su relación con el año litúrgico, en relación con la Virgen María y los santos; también trata los sufragios de los difuntos y todo el dinamismo religioso que se mueve en torno a los santuarios y peregrinaciones.

Los tres directorios catequéticos (DCG 1972, DGC 1998 y DC 2020) dedican algunos párrafos a este tema. Los dos más recientes citan ampliamente la lectura que hace Pablo VI de la piedad popular en Evangelii nuntiandi (EN 48).

Los documentos subrayan el potencial catequético de las experiencias religiosas que se mueven en torno a la piedad popular. En efecto, la fuerte carga cultural y afectiva que llevan consigo ofrece a la catequesis un buen potencial de crecimiento en la fe. También se subraya el papel purificador que debe tener la catequesis, la cual debe armonizar estas experiencias espontáneas con sus raíces bíblicas, trinitarias, cristológicas y eclesiales.

Bibliografía

Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la piedad popular y la liturgia. Principios y orientaciones (17 de diciembre de 2001); D. Cuesta Gómez, La religiosidad popular. Lugar teológico para la nueva evangelización, Sal Terrae, Cantabria 2024.

Rui Alberto