Oratorios

San José de Calasanz fundó en Roma en el siglo XVI los escolapios. Su deseo fue el de facilitar la educación gratuita a muchos niños que vivían en la indigencia. Las Escuelas Pías fueron el germen de la escuela pública gratuita al alcance de todos. Dentro de su propuesta metodológica en la que unía piedad y letras, instauró lo que llamó oración continua. Esta oración consistía en que los niños por grupos reducidos y con turnos acudían a la capilla acompañados de un sacerdote para orar e interceder por las necesidades de la Iglesia y del mundo. Esta oración continua facilitaba el crecimiento en la fe de los niños y suponía un encuentro con Jesús.

Esta experiencia carismática dio lugar a la propuesta metodológica conocida como “oratorios”, que pretendía que los niños tuvieran un encuentro personal con Jesús, que ama a los niños y quiere que estos lo amen. Los oratorios han tenido un impulso en las últimas décadas en el ámbito de la catequesis del despertar religioso y en el ámbito educativo, con el fin de contribuir a la tarea de enseñar a orar (DC 86-87).

Los oratorios se fundamentan en las presencias de Jesús vivo: en la Iglesia, en la eucaristía (sagrario), entre nosotros y en los niños. La metodología se basa en un conocimiento experiencial y no solo teórico, de la Palabra de Dios y de Jesús, apoyada en un contacto personal con los signos litúrgicos y en el canto. En definitiva, se trata de un acompañamiento mistagógico adaptado a los niños en donde la acogida y su participación son elementos centrales. Desde otras familias religiosas también se han desarrollado los oratorios: desde una perspectiva de educación en el tiempo libre, cabe destacar la experiencia de san Juan Bosco con los jóvenes y su sistema preventivo.

Bibliografía

G. Carbó, El oratorio de niños pequeños de las Escuelas Pías, notas espirituales y pedagógicas de una experiencia, Escuelas Pías, Valencia 2003; R. Belda, “El oratorio de niños pequeños. Una experiencia de amistad con el señor Jesús resucitado”, en Teología y Catequesis 126 (2013) 203-215.

Sergio Pérez Baena