Reino de Dios

Jesús anunció el reino de Dios. Ningún investigador serio discute este dato histórico. El tema “reino de Dios” recorre toda la predicación de Jesucristo. La expresión griega (basileia tou Theou) puede entenderse, bien como la afirmación de la soberanía que Dios ejerce (en este caso, la expresión “reinado” sería más adecuada); bien como el conjunto de personas o territorio sobre el que se ejerce dicha soberanía (aquí la expresión “reino” sería la propia). En los evangelios parece predominar la primera, es decir, la soberanía de Dios en ejercicio. Pero, a su vez, se genera un ámbito en el que se reconoce esa soberanía de Dios, de manera que reino de Dios hace referencia a un pueblo concreto a quien va destinado y que está llamado a aceptarlo y hacerlo visible.

La expresión clave del anuncio de Jesús es: reino de Dios. Pero no en cuanto a una cosa, una estructura social o política, una utopía. El reino de Dios es Dios. Reino de Dios quiere decir: Dios existe, Dios vive, Dios está presente y actúa en el mundo, en la historia, en nuestra vida, en mi vida. Dios no es una “causa última” lejana. Dios no es el “gran arquitecto” del deísmo, que montó la máquina del mundo y así estaría fuera. Al contrario, Dios es la realidad más presente y decisiva en cada momento de la historia, en cada acto de mi vida.

Lo nuevo y específico del mensaje de Jesús sobre el reino de Dios, como escribe Ratzinger, consiste en que nos dice: Dios actúa ahora, esta es la hora en la que Dios se muestra en la historia, de un modo que supera todo lo precedente, como Señor de la historia, como el Dios vivo. Y es por medio de la presencia y la actuación de Jesús que Dios, como sujeto que actúa, ha entrado aquí y ahora, de forma novedosa, en la historia. En este sentido, como dice el Directorio para la catequesis, “el anuncio del reino de Dios incluye un mensaje de liberación y promoción humana, íntimamente ligado con el cuidado y la responsabilidad de la creación. Pero el horizonte último del anuncio de la salvación, sin embargo, siempre será la vida eterna. Solo en ella se cumplirá plenamente el compromiso por la justicia y el deseo de liberación” (DC 173).

Bibliografía

J. Ratzinger, Jesús de Nazaret, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2015, 141-153; R. Aguirre, C. Bernabé y C. Gil, ¿Qué se sabe de Jesús de Nazaret?, Verbo Divino, Estella 2009, 67-92.

Avelino Revilla Cuñado