Rito de la elección

Cuando el Concilio decretó restaurar el catecumenado bautismal, dispuso que este debía de estar “dividido en distintos grados” (SC 64). Fiel a este encargo, el Ritual de la iniciación cristiana de adultos se estructuró en tres grados (pasos o puertas) (RICA 6-8): rito de entrada en el catecumenado (RICA 14-17.68-97), rito de elección o inscripción del nombre (RICA 133-151), celebración de los sacramentos de iniciación (RICA 27-36.208-234); lo cual da lugar a cuatro tiempos o etapas: tiempo del precatecumenado (RICA 9-13), tiempo del catecumenado (RICA 14-20.98-132), tiempo de purificación o iluminación (RICA 21-26.152-207) y tiempo de la mistagogía (RICA 37-40.235-239).

Las acciones que giran en torno al rito de elección o inscripción del nombre tienen tal importancia que el Ritual considera que se les ha de rodear de gran solemnidad para manifestar que dicha elección es el eje del proceso catecumenal (RICA 23). En efecto, casi al final del catecumenado (primer domingo de cuaresma, RICA 139), los candidatos son examinados del aprovechamiento que han hecho de este tiempo formativo y si han madurado suficientemente en la fe para acercarse a los sacramentos pascuales (RICA 133-134). Los miembros de la comunidad eclesial, obispo, presbíteros, catequistas, padrinos (RICA 137), “cada uno en su orden y su modo” (RICA 135), dan su parecer sobre dicho aprovechamiento, a partir de lo cual se eligen a los competentes y se inscriben sus nombres para participar de los sacramentos de iniciación en la vigilia pascual (RICA 138).

Dada la importancia del discernimiento que supone este segundo grado del proceso de iniciación cristiana, el Ritual pide que (para no caer en la rutina) se realice con anterioridad, de modo que pueda garantizarse la intervención de los miembros de la comunidad implicados en dicho discernimiento (RICA 137). Por su parte, el rito consta de la presentación de los candidatos, con el correspondiente testimonio de su idoneidad; el interrogatorio y la petición, por parte de ellos, de ser admitidos a los sacramentos; la inscripción de sus nombres y elección; y la súplica de la comunidad por los elegidos.

Bibliografía

C. Floristán, Para comprender el catecumenado, Verbo divino, Estella 1989, 141-143; J. C. Carvajal Blanco, Evangelización e iniciación cristiana, Universidad Eclesiástica San Dámaso, Madrid 2022, 285-379; M. Dujarier, Iniciación cristiana de adultos, Desclée de Brouwer, Bilbao 1986, 95-114; Teología y Catequesis, “El catecumenado bautismal, corazón de la misión evangelizadora. En el cincuenta aniversario del RICA”: 157 (2023).

Juan Carlos Carvajal Blanco