Salida misionera

La misión es una de las características fundamentales que definen la identidad de la Iglesia. Tiene su fuente en la misión trinitaria. En Pentecostés nació la Iglesia y los discípulos recibieron del Señor resucitado el encargo misionero. “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15).

La Iglesia es misionera y los seguidores del Resucitado somos discípulos misioneros. El mandato que han recibido, tanto la Iglesia como los discípulos, consiste en proclamar el Evangelio, la creación entera es la destinataria de este anuncio, y la extensión del mandato lleva hasta el mundo entero. El Señor resucitado envía, manda ir y pide salir. En este sentido, hablamos de la salida misionera (EG 3). Hoy hay nuevos retos, nuevos desafíos, pero el mandato para salir sigue siendo el mismo.

¿Qué subrayamos en la misión cuando hablamos de una salida misionera? En primer lugar, destacamos que la misión es la respuesta que damos a un mandato recibido porque somos enviados. “En cualquier forma de evangelización el primado es siempre de Dios, que quiso llamarnos a colaborar con él e impulsarnos con la fuerza de su Espíritu” (EG 12).

Subrayamos que la misión es dinámica porque hace salir y desinstala, mueve y renueva, recorre distintos caminos y lleva hasta periferias físicas, vitales y existenciales. “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20).

En realidad la misión propone entender la vida como donación y como entrega de la vida. “La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás” (EG 10).

Bibliografía

J. P. García Maestro, “¿Qué significa una «Iglesia en salida»? La teología pastoral del papa Francisco”, en Salmanticensis 69 (2022) 161-180.

Koldo Gutiérrez