Vocación

La vocación es la llamada que Dios dirige al ser humano y a la que este debe responder en libertad. “La vida de todo hombre es una vocación” (PP 15), en un progreso constante desde el momento en que es llamado a la vida por su Creador. La vida es “la primera y fundamental vocación” (DC 85), cuyo sentido y finalidad se descifra en la vocación cristiana. “Creados en Cristo Jesús” (Ef 2,10). Él nos revela la sublimidad de nuestra vocación (GS 22): vivir como hijos de Dios, según el don recibido en los sacramentos de la iniciación cristiana.

La vocación bautismal implica la llamada a formar parte de la Iglesia, el pueblo santo de Dios y, en consecuencia, la vocación a la santidad en la perfección de la caridad (LG 40; GEM 3-34). La respuesta a esta llamada universal se realiza de un modo encarnado, de modo que cada hijo de Dios ha de descubrir, en la amistad con Jesucristo, su misión en el plan de salvación. Esta vocación específica puede ser la vocación laical, dentro de la cual está la vocación al matrimonio, la vocación de presbítero o a la vida consagrada a Dios mediante los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia (CCE 873). Así, el matrimonio y la virginidad o celibato por el reino de Dios aparecen en la revelación cristiana como los modos de realizar la vocación al amor, innata en todo ser humano, creado a imagen de Dios amor (FC 11).

Es tarea de la catequesis esforzarse “por mostrar la dignidad de la vocación cristiana, por acompañar en el discernimiento de la vocación específica, por ayudar a consolidar el propio estado de vida” (DC 85). Entendida la vocación en el sentido amplio aquí desarrollado, se deduce que “toda pastoral es vocacional, toda formación es vocacional y toda espiritualidad es vocacional” (ChV 254).

Bibliografía

F. Cerro Chaves, “Vocacional, pastoral”, en V. M. Pedrosa et al. (dirs.), Diccionario de pastoral y evangelización, Monte Carmelo, Burgos 2000, 1096-1104.

Rafael Delgado