Acólito

El acólito es el ministro instituido por el obispo para que acompañe al sacerdote que preside, al resto de ministros ordenados y a la comunidad cristiana, en el servicio del altar durante la celebración litúrgica. El acolitado es uno de los tres ministerios laicales (acolitado, lectorado y catequista) reconocidos públicamente por la Iglesia para que puedan ser realizados de forma estable en favor de la comunidad eclesial por quienes han completado su iniciación cristiana. Fue instituido por Pablo VI en 1972 y abierto en 2021 su acceso a las mujeres por la carta apostólica en forma motu proprio del papa Francisco: Spiritus Domini.

Sus competencias concretas las podemos encontrar desarrolladas en los números 187-193 de la Ordenación general del misal romano y en los números 27-39 de las Orientaciones sobre la institución de los ministerios de lector, acólito y catequista, de la Conferencia Episcopal Española. Principalmente son:

  • Durante la celebración, es el encargado de ayudar en todo lo necesario, siguiendo las instrucciones del sacerdote y del diácono. Por ejemplo: llevar la cruz, los cirios procesionales, el incensario, los libros litúrgicos, el agua bendita, preparar el altar o facilitar el lavabo.
  • En ausencia de lectores instituidos, puede leer las lecturas y proclamar las intenciones de la plegaria de los fieles.
  • El acólito es también ministro extraordinario de la sagrada comunión; por ello, puede ayudar en su distribución durante la eucaristía. También puede llevar la comunión a los enfermos, administrar el viático y exponer al Santísimo y realizar su reserva, pero sin bendición.

Para realizar este ministerio, se espera del acólito que esté previamente formado, que se ofrezca diariamente a Dios y que sea cercano a la comunidad y caritativo con los necesitados.

Cuando no hay acólitos instituidos, cualquier miembro de la comunidad cristiana puede realizar estos servicios al altar de forma extraordinaria, siempre que tenga cualidades para ello y siga las indicaciones del presidente. Es frecuente que lo realicen los niños, conocidos como monaguillos. En estos casos, se espera del acólito instituido que ayude en la formación y coordinación de estos últimos.

Bibliografía

Conferencia Episcopal Española, Orientaciones sobre la institución de los ministerios de lector, acólito y catequista, Edice, Madrid 2023; Francisco, carta apostólica en forma motu proprio Spiritus Domini (10-I-2021); Pablo VI, carta apostólica en forma motu proprio Ministeria quaedam (15-VIII-1972).

Alberto Para Martínez