Catequizando

Un dato curioso: el término “catequizando” no aparece en el índice temático del Directorio para la catequesis. En cambio, en el Directorio general para la catequesis aparecen treinta y tres números que hacen referencia a él. Además, se reenvía a los términos: “catecúmeno, “destinatarios de la catequesis. Encontramos la distinción entre catecúmeno y catequizando en estos términos: “Es importante, por eso, que la catequesis sepa iniciar a los catecúmenos y a los catequizandos en una lectura teológica de los problemas modernos” (DGC 16). “También hay que destacar el carácter misionero de la catequesis y su tendencia a asegurar la adhesión a la fe por parte de los catecúmenos y de los catequizandos” (DGC 29). Se utilizan los dos términos, pero prácticamente se les pide lo mismo.

Pero entremos a caracterizar el significado de “catequizando”:

  • El catequizando es una persona bautizada.
  • El hecho de que esté bautizado no significa que esté iniciado ni que tenga una solidez de fe. Esto hace que necesite tener “los cuidados iniciáticos propios del catecúmeno”, que en teoría ya no deberían ser propios por su condición de bautizado.

Es preciso pues, destacar la diferencia temporal de publicación de los dos documentos. En el Diccionario general de catequesis (1997), con normalidad, nombra “catecúmeno” y “catequizando” para describir la iniciación cristiana del momento. Hay catequizandos que necesitan iniciación catecumenal. El Directorio para la catequesis (2020) afirma de entrada: “Es cierto que, si bien la distinción conceptual entre preevangelización, primer anuncio, catequesis y formación permanente sigue siendo útil, en el contexto actual ya no es posible hacer esta diferencia. En efecto, por una parte, quienes hoy piden o han recibido la gracia de los sacramentos a menudo no tienen una experiencia personal de la fe o no conocen íntimamente su fuerza y su ardor (DC 56). “Esta exigencia, a la que actualmente debe responder la Iglesia, pone de relieve la necesidad de una catequesis que, de modo coherente, puede denominarse «kerigmática», es decir, una catequesis que sea una «profundización del kerigma, que se va haciendo carne cada vez más y mejor» (EG 165)” (DC 57).

Estamos en una situación predominantemente catecumenal. Las fronteras teóricas se rompen. Se nos pide una catequesis no tanto misionera, sino kerigmática y de primer anuncio.

Bibliografía

Conferencia Episcopal Española, Custodiar, alimentar y promover la memoria de Jesucristo, Edice, Madrid 2014; Conferencia Episcopal Española, La iniciación cristiana, Edice, Madrid 1998.

Álvaro Ginel Vielva