Directorio para la catequesis

El Directorio para la catequesis se presenta en continuidad con los anteriores: Directorio catequístico general (1971) y Directorio general para la catequesis (1997). En los tres Directorios observamos dos constantes: la atención al contexto histórico y cultural y la valoración de la tradición, por la cual la Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, intenta comprender su presencia en el mundo y su modo de transmitir la fe.

En el número 1 de la introducción del Directorio para la catequesis encontramos estas expresiones: “Fidelidad al mandato de Jesucristo de anunciar siempre y en todas partes su Evangelio”; “La catequesis forma parte del gran proceso de renovación que la Iglesia está llamada a realizar”; “La catequesis contribuye a que la fe sea sostenida en su proceso de maduración”. Fidelidad, renovación que experimenta la Iglesia en su conjunto, maduración sostenida de la fe. A diferencia de los anteriores Directorios, el actual no es tanto una respuesta a una situación de lo que pasa fuera de la Iglesia y la reta a cambiar, cuanto que ese cambio deseado y propuesto arranca del interior, de la entraña de la misma Iglesia. La Iglesia se reta a sí misma a ser más auténtica.

El Directorio para la catequesis se divide en tres partes que continúan y amplían logros de la reflexión catequética precedente, y ordenan y sistematizan tres núcleos temáticos: “La catequesis en la misión evangelizadora de la Iglesia” (DC 11-156), “El proceso de la catequesis” (DC 157-282), “La catequesis en las Iglesias particulares(DC 283-428). A continuación señalamos algunos de sus subrayados.

  • La catequesis en la misión evangelizadora de la Iglesia. La plenitud de la revelación de Dios es Jesucristo. El “verdadero protagonista de toda la misión eclesial” es el Espíritu Santo (DC 23). La Iglesia, obediente al Espíritu Santo, “al escuchar la revelación, la transmite y sostiene la respuesta de fe” (DC 28). “Evangelizar no es, en primer lugar, llevar una doctrina, sino, ante todo, hacer presente y anunciar a Jesucristo” (DC 29). “La evangelización es un proceso eclesial inspirado y sostenido por el Espíritu Santo, por medio del cual el Evangelio es anunciado en todo el mundo” (DC 31). La insistencia es clara: una mirada hacia el interior; una confesión del verdadero protagonista en la Iglesia. Lo nuevo del Directorio es la perspectiva y la insistencia de fondo: “Transformar las estructuras y las dinámicas eclesiales con el fin de que todas sean más misioneras” (DC 40).
  • Un subrayado kerigmático de la catequesis. Al describir la naturaleza de la catequesis, el Directorio afirma con toda normalidad: “Si bien la distinción conceptual entre preevangelización, primer anuncio, catequesis y formación permanente sigue siendo útil, en el contexto actual ya no es posible hacer esta diferencia” (DC 56). Esta afirmación da sentido a la naturaleza de la catequesis que propone, donde el elemento fundamental es el kerigma (DC 56-60). Se mantiene intacta la reflexión de las etapas catecumenales y la originalidad de la catequesis en el proceso de evangelización (DC 61-64). Se admite una reflexión teórica sobre el proceso catecumenal, y se pide una acomodación práctica en clave kerigmática y misionera: “La catequesis en clave kerigmática y misionera requiere una pedagogía de iniciación inspirada en el itinerario catecumenal, que responda con sabiduría pastoral a la pluralidad de situaciones” (DC 65).
  • Los catequistas y su formación. La identidad y vocación del catequista, su formación, están integradas en la primera parte (DC110-156); este dato manifiesta la importancia que el Directorio da a esta figura. Los catequistas tienen que ser formados para esta catequesis: proceso, tomar forma, sentirse hijos de Dios abiertos a la acción del Espíritu Santo para poder testimoniar su acción.
  • La pedagogía de la fe. El hacer de Dios al revelarse en la historia y su pedagogía son la fuente primera y principal del proceso evangelizador y catequístico. Dios ha sabido revelarse para ser entendido por su infinita condescendencia, adaptándose a las etapas y situaciones de su pueblo (DC157-166). Este es el espejo en todo momento del proceso vital de las personas (DC 224-282). La apertura y acogida de la revelación no depende de las etapas que marcan las ciencias humanas, sin que por otra parte se las desprecie. Pero se pone como primer libro de referencia pedagógica el hacer de Dios y la tradición viva de la Iglesia.
  • La catequesis en las Iglesias particulares. Este Directorio acoge, influenciado por los anteriores Directorios y por Evangelii gaudium, que “el sujeto unitario de la evangelización es el pueblo de Dios, «peregrino y evangelizador»” (DC287). Señala como forma concreta de evangelización “la práctica sinodal, caminar juntos en docilidad al Espíritu” (DC 289). La Iglesia particular tiene la riqueza de la vida más cercana y concreta que viven las personas: sus problemas, sus desafíos. No se trata de “dar temas sobre injusticia”, sino de emprender acciones fundamentales de la catequesis y de la pastoral eclesial (DC 319). La catequesis no es “una finca privada” donde nadie entra, sino una Iglesia abierta e inserta en el mundo con el que dialoga y donde sabe ver las semillas del reino de Dios que no brotan solo en la parcela de la Iglesia, sino donde se busca la bondad, la justicia, la paz, el cuidado de la casa común. El Directorio promueve una Iglesia necesitada de conversión pastoral y misionera dejándose guiar por el Espíritu Santo.
Bibliografía

Asociación Española de Catequetas, Comentario al Directorio para la catequesis, PPC, Madrid 2022; J. C. Carvajal Blanco y R. Delgado Escolar (eds.), “Directorio para la catequesis”. Acogida y perspectivas, PPC-San Dámaso, Madrid 2022; Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, Directorio para la catequesis, Edice, Madrid 2020.

Álvaro Ginel Vielva