Gaudium et spesGaudium et spes (“Alegría y esperanza”) es una de las cuatro constituciones del Concilio Vaticano II, de carácter ... Más (“Alegría y esperanza”) es una de las cuatro constituciones del Concilio Vaticano II, de carácter pastoral. Trata de la relación de la Iglesia con el mundo actual. Al convocar el Concilio, Juan XXIII quiso precisamente acercar la Iglesia al ser humano moderno. Su redacción fue compleja y se prolongó hasta ser aprobada el 7 de diciembre de 1965, víspera de la conclusión del Concilio.
Gaudium et spes tiene noventa y tres números, desarrollados en un proemio (1-10), dos grandes partes y una breve conclusión (91-93). La primera parte (“La Iglesia y la vocaciónLa vocación es la llamada que Dios dirige al ser humano y a la que este debe responder en libertad. “La vida de todo ... Más del hombre”) presenta una fundamentación teológica fundamental sobre la relación Iglesia y mundo actual, y comprende cuatro capítulos: “La dignidad de la persona humana” (12-22); “La comunidad humana” (23-32); “La actividad humana en el mundo” (33-39); y “Misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo” (40-45). La segunda parte (“Algunos problemas más urgentes”) tiene cinco capítulos, que abordan temas concretos que, sesenta años después, no han perdido actualidad: “Dignidad del matrimonio y de la familia” (47-52); “El sano fomento del progreso cultural” (53-62); “La vida económico-social” (63-72); “La vida en la comunidad política” (73-76); y “El fomento de la paz y la promoción de la comunidad de los pueblos” (77-90).
Desde el comienzo de Gaudium et spes, la Iglesia se muestra cercana al ser humano: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (GS 1). Tras exponer los interrogantes humanos en esta época de cambios, se propone a Jesucristo como modelo de ser humano y meta hacia la que tiende la humanidad (GS 22 y 45), seguramente la afirmación teológica fundamental del documento.
El diálogo con el hombre actual incluye la afirmación de la “justa autonomía” de la actividad humana y del compromiso“En el corazón del Evangelio se encuentra el servicio a los demás, de modo que tanto el anuncio como la experiencia ... Más eclesial para construir un mundo justo, pues “el mensaje cristianoEl anuncio del reino constituyó el eje central de la predicación de Jesús (Mc 1,15). Su palabra y sus obras atestigua... Más no aparta a los hombres de la edificación del mundo” (GS 36). También se pide insistentemente que los cristianos sepan escrutar e interpretar los “signos de los tiempos” y obrar en consecuencia (GS 4 y 11).
Los cinco temas de la segunda parte se abordan con un método inductivo (“ver, juzgar, actuar”) que parte del análisis de la realidad empleado por Juan XXIII en su encíclica Mater et magistra (1961).
El carácter pastoral y dialogante de Gaudium et spes tiene que caracterizar a la catequesis, como subraya el Directorio para la catequesisEl Directorio para la catequesis se presenta en continuidad con los anteriores: Directorio catequístico general (1971) ... Más. También la invitación a captar e interpretar los “signos de los tiempos”, así como la valoración de la familia, de la paz entre los pueblos y de la adaptación a las diversas culturas en que se encarna la fe: “Inculturación”. Sobre todo, es esencial para la catequesis el acento cristológico de los números 22 y 45.
Bibliografía
B. Sesboüé, El hombre, maravilla de Dios. Ensayo de antropología cristológica, PPC, Madrid 2020; J. Espeja, A cincuenta años del Concilio. Camino abierto para el siglo XXI, San Pablo, Madrid 2012; R. Prat i Pons, “Significado de Gaudium et spes y misión evangelizadora de la Iglesia”, en Fundación Pablo VI y Instituto Social León XIII, Los nuevos escenarios de la iglesia en la sociedad española. En el cuarenta aniversario de la constitución conciliar “Gaudium et spes”, Seminario, Madrid 2005.
Jesús Rojano Martínez