Interlocutores

La catequesis, como acción eclesial al servicio de la revelación divina y de su transmisión (DV 2), se entiende ante todo como el diálogo que Dios establece en Jesucristo con cada persona; de donde se sigue que cada persona es interlocutora de Dios a través de Jesucristo, Palabra del Padre (DGC 183). Cada persona, alentada por el Espíritu Santo, es un “sujeto activo en el que la gracia de Dios actúa dinámicamente” (DC 148). Se utiliza el término “interlocutor”, en lugar del clásico “destinatario”, para subrayar que cada persona está implicada en su propia evangelización y no es un simple sujeto pasivo ante la propuesta eclesial. Esto supone que la pastoral catequética debe proponer itinerarios diferenciados según el proceso de conversión que siguen los que se inician (DC 225).

Para acompañar a cada persona en su camino hacia la madurez en la fe, la Iglesia procura ofrecer una catequesis que tenga en cuenta las diferentes características de cada persona y su situación cultural, psicológica, social, religiosa y espiritual. Para alcanzar este objetivo, el Directorio para la catequesis comienza considerando la relación entre catequesis y familia (DC 226-235).

Otra característica para tener en cuenta es la edad. Así, el actual Directorio distingue entre catequesis con niños y jóvenes, con jóvenes, con adultos y catequesis con ancianos (DC 236-268). Por último, señala algunos contextos específicos: catequesis con personas con discapacidad (DC 269-272), con migrantes (DC 273-276), con emigrantes (DC 277-278) y catequesis con personas en situación de vulnerabilidad o exclusión social (DC 279-282).

Bibliografía

F. J. Romero Galván, “Una catequesis adaptada a los destinatarios”, en Teología y Catequesis 139 (2017) 131-146; J. C. Carvajal Blanco, Dios dialoga con el hombre, PPC, Madrid 2014, 63-105; R. Delgado Escolar, “El diálogo en el dinamismo de la evangelización”, en Teología y Catequesis 150 (2021) 103-122.

Luís M. Figueiredo Rodrigues