Catecismos

“La tradición y la Escritura constituyen el depósito sagrado de la Palabra de Dios confiada en la Iglesia” (DV 10). Esta cita de la constitución Dei Verbum nos pone en la pista para reconocer el valor que tienen los catecismos en la catequesis. La Palabra de Dios no solo nos viene por el texto inspirado de la Sagrada Escritura, también nos alcanza por el testimonio vivo de la tradición eclesial. En la catequesis, la Palabra divina haya eco y obra eficazmente, en la medida en que los textos bíblicos se leen “con la inteligencia y el corazón de la Iglesia y cuanto más se inspiren en la reflexión y en la vida dos veces milenaria de la Iglesia” (CT 27).

Sin embargo, esta lectura no es fácil, la tradición de la Iglesia es inmensa. Es preciso discernir de qué modo la Palabra divina se comunica en un determinado territorio marcado por unos determinados contextos sociales, culturales y religiosos. Al servicio de este discernimiento y como garantía de su verdad está el ministerio de los obispos. Ellos (como sucesores de los apóstoles), en comunión con el Papa (sucesor de Pedro), prestan un servicio a la catequesis proponiendo los catecismos; los cuales, a diferencia de otros materiales catequísticos, poseen un carácter oficial y ofrecen una síntesis orgánica y básica de la fe para sus Iglesias locales (DC 402).

Esto nos lleva a considerar la relación entre el Catecismo de la Iglesia católica y los catecismos locales. El Catecismo es un documento magisterial que recoge la obra de renovación de la vida eclesial promovida por el Vaticano II y posee la autoridad apostólica de Juan Pablo II. En este sentido, es el referente autorizado para toda la Iglesia católica y signo de comunión entre las Iglesia locales (Fidei depositum); sin embargo, no sustituye a los catecismos locales. Estos, inspirados en el Catecismo, son el punto de referencia para la catequesis en un determinado contexto, ya que integran el proceso de inculturación de la fe llevado a cabo por las Iglesias locales, con la garantía magisterial de sus obispos (DC 401). Así pues, si bien la catequesis no se reduce a aprender el catecismo, los diversos catecismos locales son la ayuda autorizada para que la catequesis pueda transmitir la fe eclesial en un determinado contexto sociocultural.

Bibliografía

J. C. Carvajal Blanco, “El catecismo, ¿un género literario para el siglo XXI?”, en Actualidad catequética 264 (2019) 81-109; Juan Pablo II, constitución apostólica Fidei depositum (11 de octubre de 1992); M. Matos Holgado y V. M. Pedrosa Ares, “Catecismos y catecismo”, en V. M. Pedrosa et al., Nuevo diccionario de catequética, San Pablo, Madrid 1999, 264-281.

Juan Carlos Carvajal Blanco