Cada obispoLa misión que Jesucristo encomendó a sus apóstoles ha de extenderse hasta el final de la historia, pues el Evangelio ... Más en su diócesis es el catequista por antonomasia. Él anima la catequesis, la promueve, la dirige, establece los criterios de actuación, los instrumentos más adecuados, propone un plan de iniciación cristiana, etc. En efecto, como parte de su ministerio de anuncio de la Palabra tiene que hacer que la catequesis sea una realidad viva en su diócesis y que haya los catequistas y acompañantes adecuados para el proceso iniciático, que experimenten que son llamados por Dios, vivan adecuadamente su fe y estén formados para su servicio evangelizador.
Como ayuda para esta tarea catequética, el obispoLa misión que Jesucristo encomendó a sus apóstoles ha de extenderse hasta el final de la historia, pues el Evangelio ... Más elige a una persona, con vocaciónLa vocación es la llamada que Dios dirige al ser humano y a la que este debe responder en libertad. “La vida de todo ... Más catequética y con la formación adecuada, que le ayude en el ejercicio de este servicio del anuncio de la Palabra. Nombra, por tanto, a un delegado suyo para estas tareas que se empeñe en llevar adelante, bajo su autoridad y con su orientación, aquello que le pertenece realizar como obispo en su diócesis y para el bien de esta.
Este delegado para la catequesis no trabaja en solitario, sino que forma una delegaciónCada obispo en su diócesis es el catequista por antonomasia. Él anima la catequesis, la promueve, la dirige, establece... Más con un equipo de personas que le ayuden en su cometido y puedan promover, animar y coordinar la catequesis en la diócesis, vicarías, arciprestazgos y parroquias. En la mayoría de las diócesis los miembros del equipo de la delegaciónCada obispo en su diócesis es el catequista por antonomasia. Él anima la catequesis, la promueve, la dirige, establece... Más se responsabilizan del primer anuncio de la fe, de la catequesis de iniciación cristiana, de la atención a las personas con discapacidad, de la formación de los catequistas, de la catequesis de adultos, del catecumenado bautismal, de la pastoral bíblica, etc. Toda esta misión bajo la coordinación y supervisión del delegado del obispo.
La delegación reflexionará sobre la iniciación cristiana y la catequesis en la diócesis para ser conscientes de cómo se realiza la misma, de sus puntos frágiles y de sus retos y aspectos positivos. Al mismo tiempo, este organismo diocesano tiene que coordinarse con las demás dimensiones de la pastoral de la Iglesia particular. También la delegación debe tener un proyecto diocesano de catequesis que sea operativo y que se pueda poner en marcha. Por otra parte, cuidará con esmero la formación de los catequistas por la repercusión que esta tiene en la vida catequética diocesana.
Bibliografía
Código de derecho canónico 131; Directorio para la catequesis 427-425.
Francisco Julián Romero Galván