Nueva evangelización

Término utilizado por primera vez por los obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño en Medellín y acuñado para toda la Iglesia universal por Juan Pablo II y posteriormente por Benedicto XVI. Ante los desafíos de la secularización, hace referencia a un nuevo tiempo en la evangelización marcado por la renovación de los agentes y los métodos.

Juan Pablo II usó esta expresión por primera vez en Polonia en 1979, insistiendo que comenzaba en su país, y por tanto en Europa, una nueva etapa evangelizadora, a modo de un segundo anuncio, aunque siempre es el mismo. Más adelante, en 1983 en Haití, recordando el medio milenio de la evangelización en América, exhortó a vivirla con “nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones”. Esta triple dimensión de la renovación deseada por el Papa polaco sirvió de guía en su pontificado para avanzar en la construcción de la civilización del amor, la solidaridad en el mundo y la conversión eclesial.

Posteriormente, Benedicto XVI convocó un Sínodo de Obispos en 2012 para profundizar en los retos de la transmisión de la fe, enriqueciendo el término “nueva evangelización” desde una perspectiva de encuentro con Jesucristo y de conversión espiritual, e insistiendo en la reforma eclesial necesaria para dar respuesta a los cambios socioculturales del mundo. A este Sínodo no le siguió un documento en el que se presentaría a la Iglesia universal los trabajos realizados, ya que se produjo en 2013 la histórica renuncia del Papa alemán. Cuando Francisco fue elegido sucesor de Pedro, hizo suyas las reflexiones sinodales y publicó la hoja de ruta de su pontificado, la exhortación Evangelii gaudium. En este documento la Iglesia es invitada a acometer una nueva etapa evangelizadora (EG 1.17), marcada por la conversión misionera (EG 20-49).

Bibliografía

C. Aguilar, “Catequesis y nueva evangelización”, en Teología y Catequesis 124 (2012); R. Fisichella, La nueva evangelización, Sal Terrae, Santander 2012.

Sergio Pérez Baena