Directorio general para la catequesis

El mismo título indica la continuidad con el Directorio catequístico general y anuncia que se trata de “directrices generales para la catequesis en la Iglesia”. El Directorio general para la catequesis marca una línea clara de acción que recoge todo el riquísimo magisterio sobre evangelización y catequesis que abarca el periodo de entre 1971 y 1997 (DGC 1-7). La preocupación de este Directorio es destacar la continuidad con el anterior. En los números 8-10 del prefacio, al mostrar la estructuración del Directorio, en nota marginal, alude a la correspondencia con el Directorio catequístico general. No estamos ante una novedad, sino ante una profunda reflexión eclesial que es dinámica y da respuestas a la praxis de la Iglesia en cada momento histórico. La pregunta de partida es: “Ante el panorama religioso actual, se hace necesario que los hijos de la Iglesia verifiquen: ¿en qué medida están también ellos afectados por la atmósfera de secularismo y relativismo ético?” (DGC 25). Hay muchos bautizados que viven al margen de la vida cristiana. “Despertarlos a la fe es un verdadero reto para la Iglesia” (DGC 25).

Estas son las propuestas que ofrece para responder a la pregunta y reto iniciales:

  • Redescubrir la misión evangelizadora y la práctica de la Iglesia en sus orígenes. Dios se ha revelado gratuitamente por medio de gestos y palabras, y la plenitud de la revelación está en Jesucristo. La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, ha ido abriendo caminos de transmisión de la revelación, evangelizando y anunciado el don recibido a través de un proceso evangelizador, llamando a los hombres a la conversión, a la fe y a la intimidad con Jesucristo, dentro de la comunidad cristiana. En ese proceso de evangelización, la catequesis tiene su sitio y desde ahí ha de ser entendida y puesta en práctica en la Iglesia. Se retoma la reflexión teórica del anterior Directorio, pero se profundiza, señalando que “no todo es catecumenado” en sentido pleno, como en los orígenes del catecumenado primitivo. Pero sí toda catequesis “se inspira” en el catecumenado. Este es un momento de equilibrio “lógico” que terminará en la expresión: “catequesis de iniciación” (DGC67). Cuanto más se reta a la Iglesia por la secularización, con más fuerza mira y se inspira en la iniciación de los primeros siglos. “‘La catequesis es uno de esos momentos (y cuán señalado) en el proceso total de la evangelizació Esto quiere decir que hay acciones que «preparan» a la catequesis y acciones que «emanan de ella»” (DGC 63, con cita de CT 18).
  • Cuidar la “pureza” del mensaje y los criterios de presentación del mensaje. Valora la importancia la Palabra de Dios como fuente de la catequesis, contenida en la Sagrada Escritura y en la tradición viva de la Iglesia: “La catequesis es tradición viva de esos documentos” (DGC96). Cuando sale este Directorio, la Iglesia cuenta con el Catecismo de la Iglesia católica, instrumento que inspira y complementa la acción de la catequesis por medio de una “exposición orgánica y sintética de los contenidos esenciales y fundamentales de la doctrina católica, tanto sobre la fe como sobre la moral, a la luz del Concilio Vaticano II y del conjunto de la tradición de la Iglesia” (DGC 121).
  • Renovar la pedagogía de la fe. El nuevo Directorio aporta una reflexión catequética sistemática y preciosa sobre la pedagogía de la fe (DGC 139-147) y sobre los elementos de metodología catequística, en la que se recogen las grandes intuiciones del anterior Directorio en un clima más sosegado de propuesta. De todas formas, todavía queda una orientación de formación de catequistas orientada a la práctica, sin silenciar la dimensión de su profundidad espiritual: “La formación trata de capacitar a los catequistas para transmitir el Evangelio a los que desean seguir a Jesucristo. La finalidad de la formación busca, por tanto, que el catequista sea lo más apto posible para realizar un acto de comunicación: «La cima y el centro de la formación de catequistas es la aptitud y habilidad de comunicar el mensaje evangélico»” (DGC 235). Y siempre debe respetar la pedagogía original de la fe (DGC 244).
  • Potenciar la Iglesia particular. El nuevo Directorio dedica la quinta parte a la catequesis en la Iglesia particular. Da así una importancia primordial a la comunidad cristiana. “En la diócesis, la catequesis es un servicio único, realizado de modo conjunto por presbíteros, diáconos, religiosos y laicos, en comunión con el obispo. Toda la comunidad cristiana debe sentirse responsable de este servicio, cada uno según su particular condición en la Iglesia (ministros sagrados, personas consagradas, fieles cristianos)” (DGC 219). La comunidad es lugar de nacimiento de catequistas y formadora de los catequistas. La comunidad cristiana del nuevo Directorio es formadora.

Directorio general para la catequesis ha sido utilizado como una especie de “catequética fundamental”. Uno de sus méritos es haber estudiado el proceso de evangelización y situado en él la catequesis, hasta hablar de “catequesis de inspiración catecumenal”.

Bibliografía

Á. Ginel, “Continuidad y nuevos acentos en los directorios de catequesis: 1971-2020”, en Asociación Española de Catequetas, Comentario al “Directorio para la catequesis”, PPC, Madrid 2022, 15-56; G. Biancardi, “Los directorios de catequesis de 1971 y 1997”, en Sinite 186 (2021) 13-41; Congregación para el Clero, Directorio general para la catequesis, Edice, Madrid 1997; R. Lázaro Ricalde, “Del Directorio catequético general (1971) al Directorio general para la catequesis (1997): estudio comparativo y avances”, en Sinite 117 (1998) 11-27.

Álvaro Ginel Vielva